Ajo: usos y recetas
En esta época toca plantar los bulbos de ajo, así que, ya que estamos, vamos a conocerlo un poco más, que no solo sirven para comer y espantar a los vampiros...
Ya los antiguos lo tenían en muy alta estima (desde Teofrastos, Virgilio, Galeno...). Muchos maravillosos efectos y poderes curativos se han atribuido al ajo.
En la I Guerra Mundial, como antiséptico, fue más que sensacional. El jugo crudo era extraído, diluido en agua, con el que se embebían hilas que se aplicaban a las heridas, evitando así, casos de sepsias. Decenas de millares de personas fueron salvadas por esta hierba milagrosa.
Fuentes información:
Ya los antiguos lo tenían en muy alta estima (desde Teofrastos, Virgilio, Galeno...). Muchos maravillosos efectos y poderes curativos se han atribuido al ajo.
En la I Guerra Mundial, como antiséptico, fue más que sensacional. El jugo crudo era extraído, diluido en agua, con el que se embebían hilas que se aplicaban a las heridas, evitando así, casos de sepsias. Decenas de millares de personas fueron salvadas por esta hierba milagrosa.
¿Cómo es?
- Planta hortícola bien conocida, compuesta por gajos o dientes.
- Olor característico debido a sus compuestos azufrados.
¿Dónde encontrarla?
- Cultivado en los huertos.
- Quiere una tierra ordinaria y una zona soleada.
¿Cuándo las recogemos?
- Recolectamos las plantas entre mayo y junio.
¿Cómo conseguirlas?
- Se reproduce a partir de los dientes
¿Cuáles son sus propiedades?
- Sistema cardiovascular:
- Antitrombótico y fibrinolítico: reduce la agregación plaquetaria y la coagulación sanguínea.
- Antiaterosclerótica, hipolipidemiante e hipocolesterolemiante: los principios azufrados disminuyen la síntesis de colesterol, triglicéridos y ácidos grasos
- Antihipertensivas
- Antioxidante
- Antimicrobiana, antifúngica, antiviral, antiparasitaria
- Inmunomodulador: refuerza las defensas
- Vermífugo
- Antibiótico natural: previene y combate las infecciones.
- Antiséptico sobre los órganos digestivos (destruye la flora patógena) y su acción antiespasmódica ayuda a paliar las diarreas.
- Insecticida y larvicida: sobretodo contra los mosquitos
En cosmética:
- Verrugas, tiña y acné.
En el campo:
- Insecticida y fungicida
¿Para que se usan?
- Infecciones, problemas de pecho, desarreglos digestivos, enfermedades fúngicas (ej. aftas).
- A largo plazo, alivia los trastornos cardiovasculares, reduce el nivel de colesterol en sangre y previene la ateroesclerosis y las trombosis.
- También dilata los vasos sanguíneos periféricos y reduce la tensión arterial.
- Es útil en la diabetes tardía porque disminuye la glucemia.
En cosmética:
- Uso tópico: eficaz contra las dermatitis y el acné. Es mejor utilizarlo fresco.
En el campo:
- Eficaz contra ácaros, pulgones y mosca de la cebolla. Atenúa la lepra del melocotonero, podredumbre gris del fresal, roya y pie negro.
En la cocina:
- Preparación del alioli, pesto o humus. Ideal para confeccionar vinagretas.
- Es el mejor acompañante para cocinar todo tipo de setas.
¿Cómo podemos obtenerla?
Dientes de ajo:
- Mejor consumir fresco, aunque también se puede encontrar seco.
- Se puede encontrar en polvo, metido en cápsula para enmascarar su sabor, aunque son significativamente menos eficaces.
Aceite de ajo:
- Suelen venderlo en perlas para disimular su sabor.
Macerado, ungüento, tintura y otros extractos:
- Es difícil encontrarlo en el comercio, normalmente los haremos caseros.
Aceite esencial:
- Es raro encontrarlo. Para uso casero nos es suficiente con utilizar el ajo fresco
¿Cómo prepararlas?
Dientes:
- Frotarlos sobre el acné o machacarlos y aplicarlos sobre verrugas o callos. Los ajos frescos deben incorporarse a la dieta diaria para prevenir infecciones, mejorar el sistema cardiovascular y disminuir la glucemia.
- Machacados, se emplean en trastornos digestivos graves (gastroenteritis, disentería, lombrices) e infecciones (de 3 a 6 diarios en casos agudos).
Polvo seco en cápsulas:
- Es una alternativa a las que se comercializan. Su uso diario combate las infecciones, incluidas las aftas.
- 2-4 g . 3 veces al día.
Perlas:
- Se usan como alternativa a las cápsulas. Cuanto menos huelen, menos eficaces son.
Tintura:
- 1:5 (una parte de planta por 5 de alcohol al 45%) (2-4 ml, 3 veces al día)
Jugo:
- Se ingiere para aliviar trastornos e infecciones digestivos y para combatir la ateroesclerosis.
Macerado acuoso:
- 3 o 4 dientes de ajo en agua durante toda la noche y beber al día siguiente para combatir los parásitos intestinales.
Jarabe: ver recetas más abajo
Oleato o aceite de ajo: ver recetas más abajo
Aceite esencial:
- Se emplea de forma terapéutica o alimentaria. Por ejemplo como vermífugo: 1-2 gotas por día, durante 3-5 días antes y después de la luna llena. Realizar este ciclo varios meses consecutivos.
En el campo:
- Sumergir 100g de dientes picados en 1l de agua y ponerlo en ebullición, apagar y dejar reposar 1 hora. Emplear puro en riego directo, para evitar el hongo Pythiu debaryanum o pie negro. Siempre sin diluirlo es muy eficaz contra la lepra del melocotonero y la podredumbre gris del fresal.
- Picar 100g de ajo y poner a macerar durante 12 horas en 2 cucharadas de aceite de lino. Filtrar y añadir a un litro de agua, dejándolo en ella durante 1 semana. Pulverizar al 5%. Contra pulgones y ácaros. Repele la caza (corzo).
Precauciones:
- El ajo produce mucho calor e irrita el estómago.
- Las dosis que se ingieren con la comida son seguras, pero deben evitarse las dosis terapéuticas durante el embarazo y la lactancia: el sabor de la leche puede resultarles desagradable a los bebés.
- Los componentes aromáticos del ajo se excretan por los pulmones y la piel; masticar perejil fresco, semillas de hinojo o anís los elimina del aliento.
Jarabe de ajo
1. Quitar la piel a medio quilo de ajos frescos, trocearlos o picarlos.
2. Colocar dentro de jarras o cacharros de boca ancha a partes iguales de vinagre de manzana y agua de manantial o mineral (nunca de grifo) hasta cubrir los ajos picados.
3. Cerrar herméticamente y agitar bien; dejar luego en lugar fresco durante cuatro días, agitando la mezcla una o dos veces al día. Agregar medio litro de glicerina vegetal, agitar bien y dejar reposar otro día. Colar presionando; filtrar luego el líquido a través de un paño de muselina o de lino. Añadir un kilo de miel pura y agitar bien la mezcla. Poner en jarras, sellar y almacenar en lugar fresco.
* Para prevenir el olor del ajo, en lugar de macerar el ajo en vinagre y agua, como se indicó, utilizar un litro de vinagre, donde se halla cocido lentamente 250 gr de anís y 125 gr de hinojo durante 15min. tapado. Colar y cuando este frío añadir 500gr de glicerina vegetal. Utilizar esto en la fórmula en vez de agua y vinagre (volver al paso 2)
Dosis para asma y tos: Una cucharadita con o sin agua cada 15 min. hasta controlar el espasmo; después una cucharadita cada dos o tres horas el resto del día. Después una cucharada tres o cuatro veces al día es suficiente.
Para tuberculosis, asma cardíaca y disnea: Una cucharadita o una cucharada tres-cuatro veces al día entre comidas.
Niños: De ocho a quince años mitad de la dosis, de cinco a ocho un cuarto, de uno a cuatro un octavo en un poco de agua o miel.
Aceite de ajo
Ideal para las infecciones del oído medio
Las gotas de aceite de ajo son excelentes. Pica una cabeza de ajo fresco grande y ponla en un cazo con un poco de aceite de oliva. Cubre el cazo y caliéntalo ligeramente durante una hora. Deja enfriar y cuela el aceite utilizando varias capas de muselina o gasas quirúrgicas, y mételo en el frigorífico en una jarra de vidrio tapada. Calienta un poco de aceite en una cuchara de metal sobre la llama de una vela, a una temperatura soportable (prueba el calor del aceite previamente). Con un cuentagotas, deja caer 2 gotas en el canal auditivo y tápalo con una bolita de algodón. Repite el tratamiento cada hora si es necesario, hasta que cesen los síntomas.
Precaución: no uses este remedio si sospechas que está perforado el tímpano.
Fuentes información:
- Las plantas medicinales - Penelope Ody
- 1001 remedios naturales - Laurel Vukovic
- Tratado de fitoterapia superior - Acosta, Cabal. Colastra, Chacón y Real
- Plantas para curar plantas - Bernard Bertrand

